
¿Cómo hacerlo? Lo primero es dedicar tiempo para uno mismo de forma consciente, es fácil. Sin embargo, la gran mayoría del tiempo lo estamos dedicando a nuestra familia y personas que nos rodean y, cuando estamos solos es usual que la pasemos mirando el móvil llenando nuestra mente con desinformación, cadenas que no nos contribuyen o música con mensajes negativos; son pocos los mensajes que realmente nos aportan y nos hacen crecer. Debemos aprender a manejar nuestro tiempo y la tecnología para que no se vuelva en nuestra contra.
Es importante dedicarnos tiempo de calidad, ya que nuestro bienestar debe ser integral, es decir, tanto físico como psicológico y espiritual, de esta forma logramos el equilibrio y con éste, el bienestar que nos permite continuar con la dirección de nuestras vidas.
Para lograr lo anterior fácilmente podríamos crear rutinas, de tal forma que con el tiempo estas rutinas se vuelvan parte de nuestro diario vivir. Por ejemplo, en cuanto a lo físico podemos organizar sesiones de ejercicios, validando la parte del día en la que contamos con tiempo para por lo menos dedicar 40 minutos; si nuestra agenda es apretada lo ideal sería al iniciar el día con este espacio de ejercicio. Respecto a lo psicológico es aconsejable tomar tiempo en silencio para nosotros mismos, para organizar nuestras ideas, podemos hacerlo mientras se toma una ducha, y somos conscientes de como las gotas de agua nos caen en nuestra cabeza, o pasando por una sesión de yoga, donde podamos encontrarnos con nosotros mismos. Para lo espiritual es importante siempre dar gracias, por la vida que hemos vivido y por la que viviremos, por cosas tan cotidianas como poder respirar, esta magia del agradecimiento coloca nuestra mente en una posición favorable para atraer más y mejores oportunidades, es importante tener también en cuenta que debemos compartir parte de lo que la vida nos ha brindado como parte de nuestro agradecimiento y crecimiento espiritual.